Be quiet, listen.

Wednesday, January 26, 2011

A veces pienso...

Y me doy cuenta de que no lo hago lo suficiente.

El gris lo utilizo cotidianamente para operaciones simples, para juntar a con b, o también para viajar por las nubes. Viajo mucho. Estoy tan arriba que no me doy cuenta de qué pasa abajo, por eso lo pinto como a mí me apetece o me hago una idea utilizando prejuicios. Eso me hace sentirme mejor conmigo mismo, estar más tranquilo o menos preocupado. Mi gris es tan potente (en este sentido), que hace verdaderas obras de arte. He de decir que el rojo le ayuda mucho, le da ese toque idealizado de las cosas, esa utópica felicidad.
Hace poco vino un viajero y me dio que abajo las cosas no son como aquí arriba. Que el gris y el rojo me habían estado engañando. De los viajeros acostumbré a no fiarme, a seguir mis propio juicio, pero con este viajero tengo confianza, él no me engañaría. De la opinión de los viajeros sobre circunstancias que conciernen a uno mismo aprendí que no siempre tienen todas las variables para dar bien las coordenadas, pero este si las tenía.
Estoy viendo lo que el viajero me quiso hacer ver. Creo que es el principio de un largo camino en el que el gris y el rojo trabajarán juntos para hacerme ver y sentir las cosas como son.

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