Tuesday, March 6, 2012
Tuesday, February 21, 2012
Hello stranger
Hay momentos en los que tienes que replantearte tu propia existencia y pensar qué coño estás haciendo y por qué lo estás haciendo.
¿Qué hago? Volar, volar lejos, pasarme 13 horas en un avión para ir a Argentina.¿Por qué lo hago? No tengo ni puta idea.
Como siempre, sin concentración, ni aquí ni ahora. Mi yo siempre busca la distracción, siempre buscando algo que hacer, algo por que preocuparse, algo que pensar, pero nunca ES. Me paso tanto tiempo evadido que ni siquiera sé muy bien quién soy. "Conócete a ti mismo," buena frase pero me falta práctica. Sé que no es nada del otro mundo, sé que consciente o inconscientemente pocos nos conocemos como deberíamos. Pero coño, a mí qué me importa cuánto se conozca a si mismo el resto, !yo no me conozco!
Con el tiempo, vas conociendo tu imagen, te vas dando cuenta de cual es la imagen que proyectas hacia fuera y hasta empiezas a dominar cómo cambiar ese reflejo de ti. Cuando empiezas a dominar este arte comienzas a pensar (erróneamente) que te conoces, que sabes cuáles son tus defectos y cuáles tus virtudes; por qué te afectan unas cosas u otras. Pero date cuenta, no te conoces una mierda.
Entonces, ¿cuándo te conoces? No lo sé, como sugiere el título de este post, todavía no me conozco. De hecho, me pregunto si el conocimiento de uno mismo es algo parecido al conocimiento de Dios, un paradigma que no estamos preparados (por ahora) para comprender en su plenitud. Sin embargo, no hace falta saberlo todo siempre, con un poco más que antes es suficiente a veces. Si paras, si dejas de leer ese libro, pensar en ese problema, fumar ese cigarro... si dejas de hacer, empiezas a SER. Tú, contigo, sólo, aséptico. De aquí todo surge y aquí todo morirá, para ti.
A este estado de absoluta concentración llegué después de muchas horas de vuelo, muerte del iPod por cansancio, una mala elección de la lectura que viajaría conmigo, una selección de películas limitada (y mala) y una limitada oferta gastronómica en el avión. A veces, lo malo no es tan malo.
Mi llegada a mi mismo me sirvió para dos cosas. Primera: saludarme; teniendo en cuenta que llevo unos cuantos años viviendo conmigo mismo, creo que sería una falta de respeto no saludarme. Segunda: darme cuenta de que así no. Que ya, que está bien. Que deje de buscar porque no lo voy a encontrar ya que, como mi YO, lleva toda la vida conmigo.
¿Qué hago? Volar, volar lejos, pasarme 13 horas en un avión para ir a Argentina.¿Por qué lo hago? No tengo ni puta idea.
Como siempre, sin concentración, ni aquí ni ahora. Mi yo siempre busca la distracción, siempre buscando algo que hacer, algo por que preocuparse, algo que pensar, pero nunca ES. Me paso tanto tiempo evadido que ni siquiera sé muy bien quién soy. "Conócete a ti mismo," buena frase pero me falta práctica. Sé que no es nada del otro mundo, sé que consciente o inconscientemente pocos nos conocemos como deberíamos. Pero coño, a mí qué me importa cuánto se conozca a si mismo el resto, !yo no me conozco!
Con el tiempo, vas conociendo tu imagen, te vas dando cuenta de cual es la imagen que proyectas hacia fuera y hasta empiezas a dominar cómo cambiar ese reflejo de ti. Cuando empiezas a dominar este arte comienzas a pensar (erróneamente) que te conoces, que sabes cuáles son tus defectos y cuáles tus virtudes; por qué te afectan unas cosas u otras. Pero date cuenta, no te conoces una mierda.
Entonces, ¿cuándo te conoces? No lo sé, como sugiere el título de este post, todavía no me conozco. De hecho, me pregunto si el conocimiento de uno mismo es algo parecido al conocimiento de Dios, un paradigma que no estamos preparados (por ahora) para comprender en su plenitud. Sin embargo, no hace falta saberlo todo siempre, con un poco más que antes es suficiente a veces. Si paras, si dejas de leer ese libro, pensar en ese problema, fumar ese cigarro... si dejas de hacer, empiezas a SER. Tú, contigo, sólo, aséptico. De aquí todo surge y aquí todo morirá, para ti.
A este estado de absoluta concentración llegué después de muchas horas de vuelo, muerte del iPod por cansancio, una mala elección de la lectura que viajaría conmigo, una selección de películas limitada (y mala) y una limitada oferta gastronómica en el avión. A veces, lo malo no es tan malo.
Mi llegada a mi mismo me sirvió para dos cosas. Primera: saludarme; teniendo en cuenta que llevo unos cuantos años viviendo conmigo mismo, creo que sería una falta de respeto no saludarme. Segunda: darme cuenta de que así no. Que ya, que está bien. Que deje de buscar porque no lo voy a encontrar ya que, como mi YO, lleva toda la vida conmigo.
Monday, February 13, 2012
Saturday, February 11, 2012
A pretty face doesn't mean a pretty heart
Hace poco me reuní con una persona, quedamos en la recepción de su oficina. La recepción me impresionó, estilo victoriano con acabados en oro y mármol blanco por doquier, y así se lo hice saber. Él me comentó que, en realidad, pese a que la recepción y la fachada del edificio son efectivamente impresionantes, las oficinas son una soberana mierda gris.
Desde fuera las cosas se ven distintas. Lo que te llena suele estar dentro.
Esto no es nuevo, lo sé, es una nota-recordatorio para mí.
Wednesday, February 8, 2012
Algunas cosas que me gustan

No me pude resistir a utilizar esta foto, de cosyinyourdreams, vista en nadaimporta.
Me gusta comer. En general, la ingesta de alimentos me parece uno de LOS placeres de la vida. No me imagino un buen día sin una comida que no sea algo más que la acción funcional de alimentarse. No os confundáis, no estoy hablando de que un solomillo de Wagyu deleite mi paladar en cada comida, me refiero al "momento disfrute", a ese bocata de chorizo compartido con tus colegas en medio de una caminata, a ese pincho de tortilla mientras te tomas el aperitivo, a esa ensalada de tu madre que no sabes cómo pero siempre tiene un extra de sabor, ese churrasco que comes en una mesa con mantel de papel y un sin fin de etcéteras.
Me gustan las desayunos. Si, sé que son comidas, pero mi amor por los desayunos requieren una mención especial. Ese momento café recién hecho, esa tostada de pan integral con semillas, ese zumo natural recién exprimido, esa fruta fresca, tus cereales favoritos (o una mezcla de varios), tu periódico (o sucedáneo) y más café. Ese prefacio del día que es sólo para ti; como un señor, con tu tranquilidad, con tu rutina, reconectando con el mundo, disfrutando de un verdadero combo de placeres. A muchos le gustan los desayunos, sin embargo, con pocos comparto el concepto tan bien como con mi hermano, mi madre, mis abuelos y mi tía María, que son unos verdaderos maestros del arte de desayunar.
Me gusta que me de el sol en la cara. Ese sol vespertino, ese que nace de la nada, que vuelve de entre las tiñeblas para apuntarte a ti, para cargarte de energía por última vez ese día antes de esfumarse.
Me gusta quedarme dormido en la playa y despertarme con el sonido del mar. P-A-Z.
Me gusta sentarme a ver una película con un par de amigos y terminar viendo 7. Tener la sensación de que cada una fue la mejor película para ese preciso momento. Esto es imposible sin: a. buenos amigos, b. buena comida y c. buenas películas (en ese orden).
Me gusta redescubrir canciones. Esa canción que te pone los pelos de punta, esa que te hace soñar, que te recuerda a un momento, que te emociona. Y es que valoro enormemente la energía de la música, pero soy más bien descuidado y me cuesta recordad las canciones que me gustan. Por eso tengo la capacidad de sorprenderme una y otra vez por los mismos temas a lo largo del tiempo. Tener mala memoria mola (para esto).
Me gusta la sensación de estar vestido como un señor, que la estás clavando para ese momento. No hay mucho que explicar ¿verdad?
Me gusta hacer las cosas durante el tiempo que me apetece hacerlas y parar cuando no me apetece más. Ese momento es ahora.
Tuesday, February 7, 2012
Monday, February 6, 2012
Sunday, February 5, 2012
¿Cómo puede haber tanto aquí dentro y ser tan difícil de ponerlo ahí fuera?
La comunicación es una pieza clave para la higiene mental. Si eres capaz de transmitir lo que tienes en la cogotera te "limpias", te liberas, te quitas un peso de encima, compartes... Si ya lo decía Fromm; nos pasamos la vida angustiados por la Getrenntheit y la Abgesondertheit, tratando de reconectar de una manera u otra con el prójimo para así sentir que volvemos a ser uno. Por eso, ser un buen comunicador es sano.
¿Qué pasa si no lo eres? Pasa mierda. Pasa que se te forma un nudo en el cuerpo grande como una pelota de tenis, una especie de barrera en uno de los Chakras (el vishudha?) que hace que la energía deje de fluir, te bloquea física y psiquicamente. Y eso, señores, no mola. Por eso hay que entrenar, hay que entrenar para que la comunicación fluya, hay que resistirse a la propia resistencia y practicar el ejercicio de la comunicación, que es como comer mucha fibra; los primeros días no te sienta demasiado bien, pero una vez que el cuerpo se acostumbra a ello todo fluye.
Así que venga, nene, deja de reprimirte, haz que tu energía fluya y CO-MU-NÍ-CA-TE.
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