El pasado volvió ayer y no sé qué me pasó. Aceleró mi proceso de estado de ánimo fluctuante hasta tal punto que me hizo sentir que partía de la calmada Comarca para andentrarme en lo más profundo de las Montañas Nubladas y más tarde obtener una revelación en lo más alto de Erebor. No siempre fue así. Antes, cuando sabía que me encontraría con él, ya sentía estar en los límites de la tierra segura y nuestros enfrentamientos normalmente me dejaba fuera de combate por un tiempo. Ayer fue distinto. Lo tuve más claro, me vi mejor. Ya está, ya fue, caminamos hacia el progreso. Siento que él siente lo mismo, dejamos lo que teníamos que dejar donde lo teníamos que dejar. Hoy estoy tranquilo con él, le dije todo lo que tenía que decirle, saldé mis cuentas.
En el presente, separar lineas en párrafos es lo único ordenado que soy capaz de hacer. Mi gris está hecho un cacao. Ya no sabe a qué variables atenerse, no sabe qué parámetros tomar como verdaderos... el pobre ya no confía en nada. Para él, nada es ES, si no que, más bien, es... o no. Le estoy intentando convencer de que ahora si, de que "hoy ganaremos el Mundial. Subimos a casa, hacemos el amor y sudamos tanto que nos deshidratamos. El tiempo se para, el aire no corre. Mosquitos volando y grillos cantando y tú a mi lado muriendo de sueño". Es nuestro momento, le digo. Pero está de no, "promesas que se perderán en estas cuatro paredes, como lágrimas en la lluvia se irán", me dice. Y bueno, paciencia.
Ahora los hechos se convierten en realidades. Era algo. No sé desde qué momento fue algo, pero está claro que algo, era. Era, o sigue siendo, un algo la mar de curioso. Lo tenía sin clasificar porque es el primer caso ("y el único" como diría algo), y me sentía cómodo en esa incertidumbre, otra más. Rojo tiene que estar ciego, muy obcecado, para que no le haya picado la curiosidad y haya ido a visitarlo, y a dejarse llevar por él. Antes rojo lo hacía, y gris le protegía. Pero ahora es distinto, rojo se fue. Gris le pide a gritos a rojo que lo deje ya, que desista y que vuelva aquí, con gris. Le pide que haga lo que hacía antes, que BE, que no sólo esté. Pero no, rojo se fue para ¿no? volver.
Por su parte, algo evolucionó, algo no decepcionó, algo fue genuino, fiel a sí mismo e hizo lo que me gusta de él: se quitó la máscara. Hizo que los hechos se conviertan en realidades. Si, por eso es único, porque sólo él haría eso. Él arriesgó. Él fue él.
Y mañana, ¿qué? Con gris en Babia y rojo dado por perdido no había teniendo tiempo para pararme y mirar al frente. Hoy lo hice y... miedo. Si, miedo. Por fin, lo necesitaba: ¡ESTO ME HACE SENTIR! Algo ya me lo decía: "sé que va a ser muy grande para ti irte ahora." No va a ser: ES. Es grande volver a sentir. Gris también centrará en breves. ¿Y rojo? Dejémosle en paz, a él siempre le gustó ir por libre.

Intenso rojo, bonito gris. Olvídate del ruido :)
ReplyDelete